CARTA PEDAGÓGICA

Publicado en por yesenia hoyos

CARTA PEDAGÓGICA

FECHA:
29 de Julio 2009

MUNICIPIO: Sopetrán- Antioquia

ASUNTO: Carta Pedagógica: Un mundo de Realidad.

Queridos compañeros, quisiera iniciar mi carta mencionando algunos personajes que opinan sobre el qué hacer del docente, uno de ellos es Araceli de Tezanos afirmando que la práctica pedagógica surge como la expresión contemporánea para dominar el oficio de enseñar, donde esta labor es sólo responsabilidad del docente.

Esta es la oportunidad que viven los estudiantes de la formación complementaria, durante sus prácticas pedagógicas investigativas se preparan para que en su profesión  contribuyan al desarrollo de competencias  cognitivas y sociales de los educandos.

Comparando lo anterior con el libro: El Maestro Ciruela, de Fernando Almena, encontramos a Teófanes Ciruela Notengo, el gran protagonista de esta fabulosa historia, que sin importarle su procedencia o respectivo trabajo demostró sus mejores habilidades en el  momento de orientar procesos de enseñanza- aprendizaje, que sin detallar su rústica y extraña manera de vestir  sobrepasó las reglas, donde sus más escuchados lemas eran:”prohibido prohibir” y “poner tareas para la casa era como llevar a la escuela la cama y el televisor”.

Era activo, tratando siempre de dar lecciones de vida a sus estudiantes, llevando sus teorías a la práctica, haciendo de sus colegas mejores personas y más flexibles con la comunidad educativa. En su soledad lo acompañaba un pequeño y gracioso loro, quizá su mejor amigo en aquellas dificultades que se le presentaban.

Los docentes tienen sus personalidad y muy aparte de ello la imagen social, la cual se ve afectada por diversas acciones buenas o malas que este realiza, es aquella imagen que no todas la veces se puede ocultar, no siempre se puede ser feliz cuando la compañía de solo libros y los malos tratos de padres de familia y estudiantes van destruyendo aquella bella persona que entregó a formar en el ser y el saber.

Fue esto lo que sucedió al maestro de escuela, al maestro Manjarrés, quien se consideraba incomprendido porque el expresar sus sentimientos terminaban con sus trabajos y destruían poco a poco las personas que lo rodeaban, donde las políticas educativas  cada vez, como en la actualidad, afectan el deseo de pertenecer al gremio de magisterio, de contribuir con la buena calidad de la educación, donde el sueldo o ayuda económica cada vez es más alto, pero solo alcanza para lo suficiente.

Es esa imagen social por la que el maestro debe seguir luchando, como persona sufre y llora, pero sus esfuerzos se evidencian en los grandes profesionales que de chicos fueron sus estudiantes.

Mi intención no es prevenirlos, ni hacerlos cambiar de decisión, los invito a que continuemos porque este país que carece de valores éticos- morales, académicos y sociales, necesita de educadores como ustedes, como yo, ya estamos preparados a las diferentes veredas de Antioquia, de Colombia, no todas cercanas a la zona urbana, pero con la misma necesidad de un buen maestro que investigue, estudie, gestione, lea, escriba, que ame lo que hace, que reflexione sobre su que hacer, compartiendo sus aprendizajes y construyendo saber pedagógico.

Les agradezco la atención prestada, recordando que el buen maestro necesita de sus prácticas pedagógicas investigativas, de su diario de campo y pedagógico para no morir vivo en este mundo de olvidos, donde los más importantes son aquellos que inventan armas de guerra, para matar, pero nosotros innovemos y cargamos libros para formar hombres de bien.

 

YESENIA HOYOS GARCÍA

MAESTRA EN FORMACIÓN DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA ESCUELA NORMAL SUPERIOR SANTA TERESITA DE SOPETRÁN.

 

 

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